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El tronco de Navidad

El tronco de Navidad es un postre típico navideño, que se prepara en muchos países europeos.  Se trata de un pastel alargado, con forma de tronco, cuya cobertura exterior imita la corteza del árbol.

Al tronco de Navidad o tronco navideño, también se le conoce como “toza” o “tronca” de Navidad en algunas zonas de Aragón. Su orígen se remonta a la antígua tradición de quemar un tronco en el hogar para celebrar la llegada del solsticio de invierno y el inicio del año nuevo, aunque ésta tradición ha llegado hasta nuestros días de una forma múcho más dulce y deliciosa.

Consistente en una plancha de bizcocho enrollado alrededor del relleno, la base del tronco de Navidad sería un brazo, similar al que preparamos en Makarpy. El tronco tradicional se prepara con una plancha de bizcocho blanco y relleno de nata, aunque admite múltiples variaciones; bizcocho de chocolate, relleno de trufa, turrón, moka, cobertura de chocolate blanco…. Lo que siempre debe llevar es una cobertura de chocolate con un dibujo estriado que recuerde, en color y textura, a la corteza del árbol.

También podemos añadir un pequeño corte del tronco sobre él a modo de rama cortada, o cubrir los laterales con chocolate, aunque si los dejamos sin cubrir se asemejará más a un tronco y además el dibujo en espiral del bizcocho y el relleno, similar al patrón de anillos, hará aún más evidente el parecido.

Si este año te apetece un dulce final para tus cenas o comidas navideñas, ¡pídenos tu tronco de Navidad y sorprénde a tus invitados con este tradicional postre navideño!

Dulce de membrillo

El dulce de membrillo casero no tiene nada que ver con el que suelen vender envasado… el sabor, la textura, el aroma e incluso el color ganan muchísimo.

Aprovechando que estamos en temporada de membrillos, ¿que os parece si preparamos un buen dulce de membrillo casero…? Puedes ponerlo en unas tostadas, acompañado con quesos, con nueces, con españoletas

Sólo dos ingredientes serán necesarios, membrillos y azúcar; ¿la cantidad… ?ahora lo veremos… 😉

Primero cogeremos los membrillos que queramos preparar y los lavaremos bien quitando toda la pelusilla que los recubre. Los ponemos en una olla con agua y cuando comience a hervir los dejamos a fuego medio-fuerte entre 45 y 60 minutos, dependiendo del tamaño de los membrillos; cuanto más gordos, más tiempo de cocción.

Cuando creamos que ya están cocidos pinchamos con un palillo de madera, y si vemos que entra con facilidad, es que están cocidos. Si vemos que aún están un poco duros los dejamos un rato más.

Una vez cocidos los membrillos los sacamos y secamos bien y dejamos enfriar un poco para poder manipularlos. Los pelamos y quitamos el corazón con las pepitas, y la carne la cortamos a trocitos y la pasamos por el pasapurés.

Una vez hecho el puré de membrillo lo pesamos y añadimos la misma cantidad de azúcar (hasta este momento no sabemos exactamente cuánto azúcar vamos a necesitar). Ponemos en una olla, cuanto más ancha y alta mejor, a fuego suave.

Es el momento de la paciencia… tenemos que remover de vez en cuando dejando que el dulce de membrillo vaya haciéndose a fuego lento, lo que nos puede llevar entre 1 y 3 horas, dependiendo de la cantidad de membrillo utilizado. ¿Quieres ir algo más rápido…? Puedes subir un poco el fuego, pero entonces tendrás que estar removiendo continuamente para que el dulce de membrillo no se agarre al fondo de la olla.

Cuando puedas apartar a un lado de la olla el dulce de membrillo y se vea el fondo, y la cuchara se quede clavada en vertical sin caerse, el espesor será el correcto y estará hecho. Ahora sólo nos resta verterlo en el molde que prefiramos, untando antes el interior con un papel aceitado con aceite de girasol para poder desmoldar mejor el dulce de membrillo después.

Tapa bien el molde y mételo al frigo durante 24h para que adquiera buena consistencia, luego puedes desmoldarlo y ya tienes tu dulce de membrillo casero… ¡ni punto de comparación con el industrial! ¡a disfrutar!

 

 

almendras garrapiñadas

Almendras garrapiñadas

Las almendras garrapiñadas son un dulce tradicional que se preparaba en los pueblos, muy dulce, natural y energético, que puedes guardar en un tarrito y guardar durante varias semanas.

Prepararlas no es tan complicado, y sólo necesitarás tres ingredientes: agua, azúcar y almendras. Sin embargo, sí es una receta laboriosa, que requiere mucho tiempo, una de las razones por la que cada vez se prepara menos, optando por las que venden ya preparadas.

Sin embargo, hemos querído compartir con vosotros la receta de este dulce tradicional, que podéis preparar aprovechando una de estas tardes frías y lluviosas de invierno… Qué os parece, ¿os atreveis con ellas?

Necesitaréis:

  • 200 gramos de almendras con piel
  • 250 gramos de azúcar
  • 250 gramos de agua
  • 1 cucharada de esencia de vainilla (opcional)

Para prepararlas echad en una cacerola a fuego medio las almendras, el agua y el azúcar (también la vainilla si las preferís con toque avainillado). El azúcar comenzará a disolverse y a formarse un almíbar.

Dejar al fuego hasta que el almíbar comience a hervir y se llene todo de espuma. En ese momento debes bajar el fuego hasta la temperatura mínima a la que veas que el almíbar hierve, pues si la temperatura está muy alta se nos formaría caramelo y no conseguiríamos almendras garrapiñadas.

Comenzamos a remover con una cuchara de madera (importante que no sea de metal para no quemarnos), y poco a poco el agua se irá reduciendo, dejando un almíbar cada vez más espeso hasta que se evapore todo el agua dejando una mezcla arenosa totalmente seca…; esto nos llevará un buen rato,¡pero no hay que dejar de remover en ningún momento!

Ahora tenemos que subir un poco el fuego para que el azúcar caramelíce poco a poco y se vaya pegando a las almendras de forma desigual. Ojo porque si subes mucho el fuego, todo el azúcar se convertirá en caramelo y ¡adios garrapiñado! Sigue removiendo con la cuchara hasta que veas que todas las almendras han cogído el caramelo y tienen un bonito color tostado brillante.

¡Lo has conseguido! Ahora ponlas a enfriar sobre una hoja de papel vegetal, con mucho cuidado porque el caramelo quema, y cuando ya no quemen pero aún estén calientes separa las que hayan quedado pegadas. Deja enfriar completamente, ¡y a por ellas!

 Unas buenas almendras garrapiñadas son trabajosas, pero el resultado merece la pena… ¡verás qué rápido se acaban!

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Bebida caliente de chocolate blanco y menta

Los días otoñales, fríos y ventosos, también tienen su lado bueno: nos brindan la ocasión de acompañar nuestras pastas con deliciosas bebidas calientes como ésta de chocolate blanco y menta, que es simplemente espectacular…

Para prepararla necesitamos:

– 2 tazas de leche

– 2 tazas de nata líquida

– 1 bolsa de chips o pepitas de chocolate blanco

– 1 cucharadita de extracto de menta

– 1/4 cucharadita de extracto vainilla

– unas hojitas de menta, fideos de chocolate negro, nata montada… para decorar (opcional)

Ponemos a calentar la leche y la nata líquida en una olla a fuego medio, sin dejar que llegue a hervir. Cuando esté caliente, añadimos los chips de chocolate blanco y vamos removiendo hasta que la mezcla esté cremosa y el chocolate completamente derretido.

Si vemos que la bebida nos ha quedado algo espesa para nuestro gusto, podemos añadirle un poco más de leche y nata líquida a partes iguales, o al contrario, si vemos que ha quedado algo líquida podemos añadir un poco más de chocolate blanco.

Retiramos del fuego y añadimos el extracto de menta y el de vainilla, y listo para servir. Puedes usar una taza o un vaso de sorbete, y decorarla con unas hojitas de menta, unos fideos de chocolate negro e incluso un poco de nata montada. Preparar esta deliciosa bebida caliente tan sólo nos llevará unos 15 minutos, y nos alcanzará para unas 4-5 tazas.

Como siempre, te animamos a que pruebes a preparar esta dulce bebida caliente de chocolate blanco y el toque especial de la menta, acompañada de alguna de nuestras pastas artesanas… ¡doble delicia!

 

 

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Brazo de nata o trufa

Dentro de la pastelería tradicional que preparamos en Pastas Artesanas Makarpy, no puede faltar el brazo de gitano, consistente en una plancha de bizcocho esponjoso que enrollamos y rellenamos con nata o trufa. Este postre puede presentarse en tamaño grande (un cilindro de aproximadamente el largo del antebrazo), o en piezas individuales.

Este postre de nombre tan curioso, se elabora desde al  menos el año 1800, y su origen no está claro; se especula con tres teorías sobre su origen y el por qué de su denominación:

– La primera y más extendida, se refiere a los artesanos caldereros y cerrajeros, de etnia predominantemente gitana, que recorrían las pastelerías ofreciendo sus servicios fabricando y reparando ollas, moldes, utensilios, varillas…. Tras su trabajo, además del pago recibían algún trozo sobrante del pastel del día, enrollado en una plancha cilíndrica de bizcocho, que llevaban apoyada en el brazo, y de ahí surgió el postre y el nombre.

– La segunda teoría plantea que una vez ya existente el pastel, tomó su nombre por la semejanza del bizcocho tostado con el color de piel de la etnia gitana, y además, en ciertas zonas es típico decorarlo con guindas escarchadas y merengue, lo que recordaría a las mangas de los vestidos de fiesta calés; al brazo de gitano, en algunas zonas también se le conoce como manga de gitana.

– La tercera teoría nos lleva hasta un monje berciano de la edad media, que llegó a un monasterio en Egipto donde encontró el postre, que llevó a España para servirlo a la reina. En un principio se denominó “brazo egipciano”, pero dicen que dado el carácter humorístico del pueblo español y su semejanza fonética, rápidamente comenzó a conocerse como brazo de gitano.

Sea cual sea el origen de su nombre, este delicioso postre es un clásico que no puede faltar en ninguna pastelería, y que puedes encontrar con el resto de nuestras tartas y postres artesanos en nuestra tienda-obrador de Mas de las Matas (Calle La Portera)…; pero si te apetece prepararlo en casa, te dejamos un pequeño “tip”: enrolla la plancha de bizcocho templado hasta que esté frío y listo para rellenar, porque si la plancha de bizcocho se enfría plana y luego quieres enrollarla…¡se romperá!

¡Aunque lo más sencillo es que te lleves uno de nuestros deliciosos brazos de nata o trufa!

galletitas de anís

Galletitas de anís

Las galletitas de anís son una de las variedades de pastas artesanas del Bajo Aragón que ofrecemos en nuestra caja de surtido de pastas.

Éstas galletitas resultan muy ligeras y crujientes, gracias a su textura hojaldrada, y con un interesante sabor a anís muy típico en las pastas y reposterías artesanas del Bajo Aragón.

Para prepararlas, utilizamos aceite, aguardiente, azúcar y harina. Con estos cuatro ingredientes prepararemos una masa sencilla en la que destacan la parquedad de ingredientes .

Extendemos la masa resultante en una mesa enharinada, y pasamos a trabajarla, aplanándola hasta conseguir una placa uniforme medio centímetro de grosor más o menos, en la que cortaremos las tiras de masa que se convertirán en galletitas de anís, en unos 3cm de ancho y unos 8 cm de largo.

Colocamos las tiras en la bandeja del horno y pintamos con huevo batido, y sobre él espolvoreamos las galletas con azúcar grano. ¡Ya sólo nos queda hornear y dejar que el aroma a anís inunde nuestro obrador!

galletas anís

Puedes encontrar las galletitas de anís en la caja surtida de pastas, junto con almendrados, mantecados de almendra y carquiñoles. ¡Todo es mejor en buena compañía!

Bizcocho Borracho I

Cómo preparar almíbar para bizcocho borracho

El bizcocho borracho es un postre en el que se empapa el bizcocho con un almíbar, que generalmente contiene un poco de alcohol, para que quede muy jugoso. Suele utilizarse sobre las capas de bizcocho de una tarta, en bizcochos individuales, e incluso podemos preparar “magdalenas borrachas”.

Aunque se denomine “borracho”, al preparar el almíbar el alcohol del licor se evapora, dejando tan sólo el sabor y el aroma, por lo que es apto para los niños, pero podemos preparar  una versión sin alcohol y también nos quedará muy rico.

Para prepararlo necesitamos:

* Un bizcocho esponjoso (o magdalenas)

* 100 gr azúcar

* 100 ml agua

* 50 ml coñac (o el licor que prefirais)

Preparación:

No os apuntamos la receta del bizcocho porque podéis utilizar el bizcocho que más os guste; con frutas, de naranja, con chocolate, pasas…. Tan sólo aseguraros de que la masa es esponjosa para que empape bien.

Ponemos en un cazo el agua a fuego medio. Añadimos el azúcar y el coñac y revolvemos hasta que el azúcar se disuelva completamente.

Lo dejamos hervir ocho minutos a fuego medio removiendo de vez en cuando. El almibar irá cogiendo un color tostado y espesando ligeramente.

Transcurridos los ocho minutos lo apartamos del fuego y dejamos enfriar. Una vez frío lo podemos reservar en la nevera hasta la hora de emplearlo. El almíbar aguantará varios días en la nevera.

Para emborrachar el bizcocho,  nos ayudaremos con un pincel y untaremos por todos lados bien el almíbar, o también podemos verter directamente el almíbar en el molde del bizcocho. Tan sólo tendréis que controlar la cantidad de almíbar que usáis, para conseguir un bizcocho más o menos borracho, ¡a vuestro gusto!

… ¿Os atreveis a probar las magdalenas borrachas…? ¡eso sí es un dulce capricho!

 

 

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Sangría de vino blanco con melocotón, cerezas y ciruelas

La sangría es reina del verano… una bebida dulce y muy refrescante para la época estival que se toma muy fría. La receta que os proponemos no se trata de la tradicional sangría de vino tinto, sino de otra más suave pero igualmente deliciosa: la sangría de vino blanco con melocotón, ciruelas y cerezas…; ¡cuidado que engancha!

Estamos en el mes en que los melocotones, cerezas  y ciruelas, reinas de nuestros huertos,  adquieren su punto más dulce de maduración, resultando un complemento perfecto para el vino blanco con que elaboraremos nuestra sangría. El brandy de melocotón le aporta un punto de dulzor que combina con las jugosas frutas de temporada, y nos brinda una bebida muy refrescante.

Necesitaremos:

  • 60 ml de agua
  • 50 gr de azúcar
  • 1 botella de 750 ml de vino blanco seco, frío
  • 120 ml de brandy de melocotón o aguardiente de melocotón
  • 1 taza de melocotones en rodajas, con piel incluida
  • 1 taza de cerezas, picadas y sin hueso
  • 1 taza de ciruelas picadas, con piel incluida

Preparación:

Con el agua y el azúcar, preparamos un almibar ligero a fuego medio y lo dejamos enfriar. Mientras, lavamos y cortamos las frutas; ya que vamos a emplearlas con piel, hay que lavarlas cuidadosamente. Las ponemos en una jarra de cristal o cerámica grande junto con el almíbar. Vertemos el brandy de melocotón y revolvemos.

Sacamos el vino blanco de la nevera y lo añadimos a la jarra mezclando bien. Lo dejamos enfriar en la nevera, lo ideal una noche entera para que las frutas suelten sus jugos y los sabores se mezclen, y a la hora de servir, añadimos unos cubitos a la jarra para que aguante fresquita. Repartimos trocitos de fruta en cada vaso y lista para disfrutar de una refrescante sangría de vino blanco.

Ya sea en las comidas o cenas, o a media tarde acompañando una pasta artesana Makarpy 😉 , estamos seguros de que esta sangría te va a conquistar…

¡Feliz y dulce verano!

 

 

 

 

 

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Café fresquito para el verano

Un café bien frío en verano es toda una delicia, y muy refrescante. Ya sea solo o con leche, el café con hielo no puede faltar en nuestras sobremesas o tardes veraniegas…

Hoy os queremos proponer darle un cambio al café con hielo, con estas refrescantes recetas de cafés con un punto diferente…. ¿Os apetece un café fresquito?

CAFÉ CON HIELO AROMÁTICO

  • 2 cucharadas soperas de café molido, preferiblemente que no sea torrefacto
  • 200 ml de agua caliente pero no hirviendo
  • 1 ramita de canela desmenuzada
  • 1/4 de nuez moscada rallada
  • 1 trozo de jengibre de unos 2 cm
  • cubitos de hielo
  • azúcar

Infusionamos el café, la canela, la nuez moscada y el jengibre durante diez minutos. Colamos el café, añadimos azúcar al gusto y servimos en vasos con hielo.

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CAFÉ CON HIELO Y LIMÓN

  • 250 ml de café  (ya preparado) fuerte
  • 5 ó 6 cubitos de hielo hechos con café
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • azúcar (opcional)

Tan sólo debemos preparar el café añadiendo el zumo de limón y el azúcar al vaso con hielos de café. El limón le aporta un toque diferente y muy refrescante.

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CAFÉ HELADO CON NARANJA Y MENTA

  • hielo picado
  • 1 o 2 rodajas de naranja
  • 4 hojas de menta
  • café ya preparado y frío
  • azúcar
  • coctelera

Doblamos las hojas de menta para que saquen todo el sabor y echamos todos los ingredientes excepto el hielo en la coctelera. Agitamos bien y servimos en un vaso sobre el hielo picado.

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CAFÉ HELADO CON ANÍS Y REGALIZ

  • café (ya preparado) fuerte
  • trozo de regaliz pequeño
  • algunas hojas de menta
  • 1/2 cucharadita de anís molido
  • 1 cucharadita de miel
  • cubitos de hielo

Verter el café en una jarra con el regaliz, la miel y el anís. Dejar reposar 10 min y servir en vasos helados con hielo, decorar con unas hojitas de menta.

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¿Qué os parece? Refrescantes y ligeros, ¿no? Y además, fáciles y rápidos de preparar; ¿te animas a cambiar tu café con hielo…? ¡Y todos puedes acompañarlos con cualquiera de nuestras pastas artesanas!

 

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Vino dulce de nueces

Ahora que se acerca San Juan os proponemos una receta deliciosa que acompaña muy bien las pastas tradicionales del Bajo Aragón: el delicioso vino dulce de nueces.

Aunque suele beberse en Nochebuena acompañando los dulces y postres típicos de las fechas, es ahora cuando debemos conseguir las nueces verdes con que lo elaboraremos, que tradicionalmente se recogen en San Juan.

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Para prepararlo necesitaremos:

* 13 nueces verdes recogidas en San Juan

* 5 litros de vino tinto joven

* 1,5 kg de azúcar

Para prepararlo machaca las nueces verdes troceadas en un mortero tal cual; no las peles ni retires nada (ponte guantes porque manchan mucho). Tienen que quedar trozos muy pequeños, casi una pasta.

Disuelve el azúcar en parte del vino (cuanto mejor sea el vino mejor saldrá nuestro vino de nueces). Juntalo con el resto del vino y las nueces machacadas a una garrafa, preferiblemente de cristal. La tapamos y la guardamos en un sitio fresco y oscuro durante 6 meses; durante el primer mes la mueves ligeramente para que se mezcle todo, pero sin abrirla en ningún momento.

El 23 de Diciembre abre la garrafa y cuela tu vino dulce de nueces con un colador fino de tela. Embotella y guárdalo…

¡Ya puedes acompañar tus postres y pastas navideñas con un riquísimo vino dulce de nueces bien frío! Así que ya sabes, este San Juan, además de las hogueras, ¡a coger nueces! 😉