almendras garrapiñadas

Almendras garrapiñadas

Las almendras garrapiñadas son un dulce tradicional que se preparaba en los pueblos, muy dulce, natural y energético, que puedes guardar en un tarrito y guardar durante varias semanas.

Prepararlas no es tan complicado, y sólo necesitarás tres ingredientes: agua, azúcar y almendras. Sin embargo, sí es una receta laboriosa, que requiere mucho tiempo, una de las razones por la que cada vez se prepara menos, optando por las que venden ya preparadas.

Sin embargo, hemos querído compartir con vosotros la receta de este dulce tradicional, que podéis preparar aprovechando una de estas tardes frías y lluviosas de invierno… Qué os parece, ¿os atreveis con ellas?

Necesitaréis:

  • 200 gramos de almendras con piel
  • 250 gramos de azúcar
  • 250 gramos de agua
  • 1 cucharada de esencia de vainilla (opcional)

Para prepararlas echad en una cacerola a fuego medio las almendras, el agua y el azúcar (también la vainilla si las preferís con toque avainillado). El azúcar comenzará a disolverse y a formarse un almíbar.

Dejar al fuego hasta que el almíbar comience a hervir y se llene todo de espuma. En ese momento debes bajar el fuego hasta la temperatura mínima a la que veas que el almíbar hierve, pues si la temperatura está muy alta se nos formaría caramelo y no conseguiríamos almendras garrapiñadas.

Comenzamos a remover con una cuchara de madera (importante que no sea de metal para no quemarnos), y poco a poco el agua se irá reduciendo, dejando un almíbar cada vez más espeso hasta que se evapore todo el agua dejando una mezcla arenosa totalmente seca…; esto nos llevará un buen rato,¡pero no hay que dejar de remover en ningún momento!

Ahora tenemos que subir un poco el fuego para que el azúcar caramelíce poco a poco y se vaya pegando a las almendras de forma desigual. Ojo porque si subes mucho el fuego, todo el azúcar se convertirá en caramelo y ¡adios garrapiñado! Sigue removiendo con la cuchara hasta que veas que todas las almendras han cogído el caramelo y tienen un bonito color tostado brillante.

¡Lo has conseguido! Ahora ponlas a enfriar sobre una hoja de papel vegetal, con mucho cuidado porque el caramelo quema, y cuando ya no quemen pero aún estén calientes separa las que hayan quedado pegadas. Deja enfriar completamente, ¡y a por ellas!

 Unas buenas almendras garrapiñadas son trabajosas, pero el resultado merece la pena… ¡verás qué rápido se acaban!

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